En el contexto de esta propuesta artística, ÉTER es un espacio imaginario en el que residen dos tipos de “presencia”, representadas en sendas obras. Una es la presencia más sutil, el aliento que nos impulsa en nuestro interior, aquello que da vida o fuerza vital. La otra es una presencia externa, en este caso más centrada en un tipo de comportamiento del ser humano.
ÉTER, como fuerza invisible que opera en nuestro cuerpo en forma de energía, muestra también el contraste entre lo orgánico, lo fluido, lo que apenas se ve o se oye, y lo inorgánico, lo irregular, lo estrepitoso.